viernes, 28 de mayo de 2010

Capítulo II (con la colaboración de Marina)

Al día siguiente antes de ir al instituto, er Girdo y su hija menor, Carmen, fueron a jugar a subirse por la farola.

Carmen, estando en la farola sintió un pinchazo en el costado, al rato, se dio cuenta de que le estaban tirando piedras. Er Girdo dijo:

-¡¡Hijaaaaaa!! ¡Hay gamberros que hacen esas cosas y es que son GILIPO... ESO!
-¡Papá, me dueleeee!
-Es que los gilipollas hacen "gilipolladas"...
-Papá, me voy a bajá.
-Mira como corre ese retrasao mentá, porque no tengo el micrófono que si no le estallaba los tímpanos...
-¡Papá! Otra vez jugando a que no es sí y sí es no... etc. Porque tienes el micrófono metido en la mochila que cuelga de tu mano...
-¡Ah! Es que todavía me lío con los adverbios esos, como en la universidad no atendía porque el perro que yo llevaba necesitaba comé... pos por eso.

Yendo para el instituto, tocó el timbre.

Cuando er Girdo aparcó la bici en la entrada, unos niños fueron a tocarle el pito y er Girdo dijo:

-¡¡¡NO ME TOQUÉIS EL PITOOOOOOO!!!
-Profesor, ¿en qué sentido lo dices? -dijo Lydia.
-No te he dicho de que hables, ¡moradita!


A la hora del recreo se encontró con Esther (Profesora de Educación Física) a la cual le dijo:

-Oye, tenemos que hacer ese papeleo, que si no te tengo que MATÁ!
-¡Ofú cómo me tiene la cabeza éste! (decía la profe yéndose)

Mientras la profe se iba, iba diciendo:

-Es que tengo un examen con los de 2º de Eso.
-Anda, ¿¿con la moradita, la nadadora, la accidentada y la que no quiere hablarle a Chely en clase cuando le digo que hable??
-Creo que sí son esas… y con el resto del curso.
-Te voy a decir un problema GUAPO, GUAPO, inventao por mí para adivinar los niños y niñas que hay en esa clase…
-¡¡¡GIRDO!!! ¡¡¡QUE ME TENGOOOO QUE IR!!!!
-¡Después te lo hago!

Girdo tenía clase con tercero de Eso, pero como se entretuvo hablando con los profesores llegó 15 minutos tarde. Cuando entró en la clase:

-Profesor, ¡llega usted 15 minutos tarde!
-¡No te he dicho de que hables!
-Pero profesó es que después…
-¡TERMINA YA!
-Pero…
-¿QUE? ¿¿¿QUE VA A SEGUÍ???
-No pero…

-Es que si vas a seguir te expulso de la clase y te expulsan 15 días… ¡o má! Vamos hombre, con las mentes complicás… Vale, que ya se lo que me quieres decir, si yo con tan solo ver las caras lo sé to, aunque sea un mal profesó, tengo mucha inteligencia, aunque un niño de 3 años sabe más que yo.

-Vale… de acuerdo.
-Y sí… ¡esta vez la he pringao yo!
-¡¡¡¡BIEN DICHO PROFESÓ!!!! ¡¡¡¡GUAPO!!!! – dijo un niño desde el fondo de la clase…

-¿Quién ha sio el mariquita? Bueno, hay que da matemáticas, ¿vale? Abrí el libro por la página que toque… yo no sé la página que es, y además me gusta contestarle a los alumnos esta respuesta: ¡NO LO SÉ! Bueno, hay que hacer el ejercicio 1, cerrá los libros.

-Este es complicao, ¿en, profesó?
-¡Que va! Este es GUAPO, GUAPO, COMO EL PROFESÓ DE MATEMÁTICAS. Mmmm… ARA VERÁ…

Todos se pusieron a hacer los problemas que iba diciendo el profesor con “total tranquilidad”.

Esa era la única clase que tenía Girdo ese día, así que cuando tocó el timbre, se despidió de todos y se fue a su casa con la bici. Ya mañana sería otro día.

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